Los 4 elementos del verdadero amor

Desde la tradición del budismo, hay 4 cualidades en el verdadero amor: La Bondad o compasión amorosa ( también llamado “Maitreya” por las enseñanzas ofrecidas desde el primitivo buda), la ecuanimidad, el gozo y la compasión.

Si recibes clases de yoga, meditación o mindfulness has podido sentir quizás alguna vez esta sensación de entrega incondicional desde tu profesor o maestro/a, ese amor verdadero o puro a través de sus palabras, pensamientos y acciones. Y es que ésta es una de las mayores enseñanzas y aprendizajes.

Quizás lo has percibido de una persona conocida o desconocida, que por sus acciones o palabras han despertado en ti esta percepción, el amor se traslada desde muchas formas.

La propuesta en este post es mostrarte (o recordarte) de que es posible generar esto mismo en ti – hacia ti y desde ti- , aquí y ahora.Y de que tu también puedes trasladarlo hacia el mundo.

Esta práctica de amor verdadero tiene un profundo poder sanador en ti y al mismo tiempo en tu entorno. Se puede despertar en cada una de las células de tu cuerpo en este mismo instante, ¿comenzamos?.

COMPASIÓN O BONDAD AMOROSA

Para comenzar a hablaros sobre la compasión amorosa o la bondad amorosa, comenzaremos hablando de cuando Buda vivía en el bosque, cuando Buda era “Maitreya”, aún no había encontrado la iluminación, no era Buda en si. . Durante esa época, este “prototipo” de Buda dormía en los árboles para evitar a los depredadores, al igual que las otras personas que estaban con el. En este bosque “particular” también había demonios que vivían en los árboles. Los monjes o las personas que estaban con Maitreya estaban muy asustados por estos demonios, entonces buda empezó a desarrollar este concepto de “compasión amorosa o de bondad amorosa”. Aquí, en esta historia es cuando se empezaron a poner en práctica las enseñanzas.

Ante la bondad amorosa o compasión amorosa ayuda comenzar descubriendo primero todos los beneficios que tiene. Hay por lo menos 11 virtudes o beneficios de practicarla: duermes con facilidad, te levantas con facilidad, tienes buenos sueños, percibes que la gente te quiere, percibes que los animales y muchos otros seres vivos te quieren, percibes que si existe un dios, ese dios te protege, percibes que los daños extremos ser reducen, tu rostro parecerá radiante, tu mente estará serena, tendrás claridad, se reduce la confusión, te rodearán cosas buenas.  Una de las cosas que muestran las enseñanzas sobre Maitreya es que realmente la práctica de la bondad o compasión amorosa funciona. Y tienes que recordar que funciona para mantener su práctica durante el tiempo.

Si practicas durante varios meses podrás desarrollar y reconocer tus propios recursos internos y podrás acudir a ellos siempre que quieras. Es como si desarrollarás un músculo; entrenas el músculo de la compasión amorosa.

Práctica: En occidente para poder practicar esto lo más sencillo, como propuesta, es comenzar “amando” y generando bondad amorosa a un ser, persona o animal, que sea sencillo amar. Puedes escoger a tu mascota por ejemplo, tu perro o tu gato. Esta practica de desear que tu perro o tu gato sea feliz, que esté sano y que su felicidad  y salud sea duradera puedes utilizarla para que sea así en una persona cercana y desde ahí a conocidos, desconocidos y, finalmente,  al mundo entero.

Otra practica que ayuda a desarrollar este tipo de amor es cultivar la hospitalidad y la amabilidad, deseando con pequeños gestos conscientes que las personas se sientan más cómodas. Un ejemplo puede ser esperar en una comida a que venga un familiar o un amigo que llega tarde, por ejemplo, o dar ayudar a una persona anciana a subir una escalera, o facilitar la vida a alguien que está pasando por alguna dificultad.

ECUANIMIDAD O INCLUSIVIDAD

Ecuanimidad significa no-discriminación. Significa que el sol existe en cada uno de nosotros/as, seamos quienes seamos.  Realmente la verdadera compasión amorosa, o maitreya, que hemos comentado antes, comienza desarrollando ecuanimidad. Pema Chodron, cuando enseña compasión amorosa comienza desarrollando primero la ecuanimidad ya que, según ella, es la manera de generar “mas espacio” en nosotras/os y permitir/dar paso a lo nuevo.

Este ejemplo puede ayudar a a comprender esto:

Una persona acaba de ofrecer una charla y otra se acerca a ella y le dice:“ sabes, no ha sido una buena charla”. La forma de trabajar aquí la ecuanimidad sería contestarle con: ” Eso es más o menos cierto “. Y, de la misma manera, si alguien se acerca y dice: “ha sido una charla maravillosa”, yo respondería exactamente lo mismo: “Eso es más o menos cierto”. De esta manera no nos aferramos a las ganancias, a lo que consigo (a lo que yo considero y consideran los demás que hago bien). Según el budismo ésta es la manera de salir del apego de los opuestos, de la ganancia y la perdida, de los conceptos de lo bueno o malo o del placer y dolor. Soltar estas dualidades permite crecer como una gran árbol que se mece suavemente con el aire.

La manera de practicar la ecuanimidad es visualizar y comprender que somos como ese árbol y que, esos aspectos del logro y la culpa, el placer y el dolor, son matices y cualidades del viento que tocan las hojas de tus ramas. Pero eso, ese viento esas circunstancias, no son tu. Y el viento siempre sopla, más o menos fuerte. Esta visualización junto con la respiración consciente pueden ser grandes herramientas de desarrollo de la ecuanimidad. Las emociones van y vienen como nubes en un cielo con fuerte viento.

Práctica: Puedes tumbarte o sentarte en la terrada y mirar como van y vienen las nubes; sencillamente ver como se mueven. Y experimentar la sensación de espacio que existe de la misma manera dentro de ti. . También puede ayudar el observar una flor y comprobar que para que esta crezca necesita espacio.

GOZO

Como hemos visto, maitreya o la bondad amorosa es como la luz radiante que tenemos dentro. El gozo, se puede entender como una eclosión de la primavera en su estado más puro y bello. Hay cualidades ilimitadas en el amor, igual que hay cualidades ilimitadas y maravillosas en la primavera. Este gozo no sólo es “mi gozo”, es dar un paso más allá al mismo tiempo. Se refiere a “mi gozo relacionado con el gozo de los demás” y a mis facultades de compartir ese gozo.

Esta es una cualidad importante que trabajar por ejemplo cuando se sienten sentimientos o sensaciones de envidia o celos hacia otras personas, por muy sutiles que sean. Esto ocurre muy frecuentemente en las personas que son competitivas, ponen muchísimo esfuerzo (casi excesivo) en lo que hacen o se dedican a una profesión en la que perciben una cierta presión de competición. Todas las comparaciones que hacemos como “hoy es más soleado o…” hoy está más nublado  y podría ser más soleado”, nos alejan del momento presente y nos alejan de la cualidad de gozo y gratitud por lo que es tal cual es. Si tiendes a hacer en tu pensamiento estas comparaciones párate a reflexionar.

Podemos generar gozo dentro de nuestras cualidades internas, podemos generar gozo en la naturaleza, podemos generar gozo en los aprendizajes que vamos desarrollando a través de nuestra Comprensión, o sencillamente sentir gozo por tener esta respiración aquí y ahora, tener estos dientes, justo estos. Tener estas manos, justo estas manos o estos pies.

También, a veces ocurre, que nos colocamos en un lugar de “anticipación de acontecimientos” que nos produce preocupación y perdemos este estado de gozo. Por ejemplo, si tu mascota o tu perro tiene ya dieciséis años o tus padres son muy mayores… y de vez en cuando va pasando por tu mente la preocupación de su pérdida. Entonces, la práctica fundamental aquí es darte cuenta de donde está colocándose tu atención. Trata de empujar a esta atención un paso atrás, un paso hacia este momento presente.

Práctica: Ser consciente de todo lo comentado antes. Otra práctica interesante puede ser, antes de dormir, ofrecer gratitud a nuestros sueños generando así gozo y gratitud por todo lo consciente e inconsciente en nosotros.

COMPASIÓN

El concepto de la compasión está muy conectado al desarrollo del saber escuchar y a sentirte en “el mismo bote” que las demás personas. El poder de saber escucharnos  primero a nosotras/os mismas/o y segundo hacia las/os demás/os. Un gran ejemplo lo tenemos al observar la actitud de los niños. Aquellos niños que nos enseñan tanto cuando ven a otro niño triste y no dudan en pensar “que puedo hacer yo para ayudarle a quitar esa tristeza? y luego actuar sobre la situación con una profunda práctica de amor, a través de ese enorme poder de generosidad que brota natural desde el corazón. Entonces, la práctica de la compasión a veces se asemeja a estar en el” mismo bote” que otra persona, ponerte en su mismo lugar y compartir con el su experiencia.

Todos los seres vivos estamos en este mismo bote juntos. El trabajo de la compasión de alguna manera nos protege y nos ayuda a autogestionar pensamientos como “Por qué yo?, ¿Por qué a mi?. La compasión nos protege en el sentido de que al estar todos los seres humanos unidos en esto, juntos en el mismo bote, mi propia experiencia (mi yo) no es diferente de la experiencia de la otra persona (el yo de los otros). Entonces hay un proceso de evolución desde el proceso del Yo hacia el el proceso del Nosotros.

Te das cuenta de que no es tratar de “arreglar” algo que no funciona en nosotros o en los demás, que en su gran mayoría son procesos conscientes e inconscientes de auto-protección, sino que trata de ser justo lo que somos. Despertar desde ahí todas las virtures y cualidades que ya existen en mi y en los demás.

Práctica: Todo lo expuesto anteriormente. Pon en práctica la autoobservación (que no es autojuicio) y la escucha “activa” evitando la impulsividad y la reactividad. Practica también el colocarte en el mismo bote que los demás, a través de esta intención no te colocas en una posición diferente al otro, sabiendo reconocerte en él.

compasion amorosa

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