El yoga y la ciencia

   

En un mundo en el que hay una importante demanda de evidencias científicas que sostengan todos los avances y acertamientos hacia la salud y el bienestar, el yoga está ganando cada vez más atención.

A pesar de los rápidos avances en la investigación de tecnología médica y farmacéutica que encuentren soluciones y alternativas para disminuir las contraindicaciones de la medicación convencional en estos años se está observando un auge progresivo de las llamadas “terapias complementarias”, en las que también se suele situar al yoga. Es un hecho el auge de esta disciplina como herramienta de bienestar y de salud. Y no solo como recurso del proceso de sanación sino también como recurso y practica preventiva. De esta manera vemos que cada vez se fomenta más una cultura de medicina preventiva.

  ciencia yoga  

El yoga es una practica antigua; ha sido asociada como actividad física, espiritual y también cultural durante más de 2000 años. Sus practicantes han experimentado en si mismos los efectos de su equilibrio emocional y físico. Ha contribuido también a lo que podríamos denominar “la salud espiritual”, que también todos necesitamos;  conectar con lo que Somos desde la simplicidad y la sencillez. Pero ha sido recientemente cuando se ha despertado una curiosidad en el mundo de la investigación para encontrar evidencias científicas de su practica, para poder utilizarla como tratamiento y también como herramienta preventiva de salud y bienestar.

LOS BENEFICIOS DEL YOGA

En esta Era tecnológica, llena de avances y tecnología, el cuidado de la salud se está convirtiendo cada vez más en un reto: Los diseños industriales y comerciales están cada vez más diseñados para ayudar a facilitar la vida diaria aunque al mismo tiempo se ha creado una dependencia (que es un arma de doble filo), continuamente dependientes y conectados a millones de eventos, lugares y personas en todo momento. Estar en esta Era tecnológica requiere muchos recursos energéticos del cuerpo y nos genera muchas veces estrés y ansiedad. De hecho, es curioso como cuando  no tienes durante unos días cobertura de telefonía móvil se produce en muchos de nosotros una sensación de “alivio”. Asi mismo, de forma irónica,  esta tecnología hace que estemos cada vez más aislados, que recibamos un menor reflejo de lo que ocurre en nuestro cuerpo, mente y espíritu. Con este panorama, nos es muy dificil encontrar tiempo y lugar para escuchar nuestra propia conciencia, nuestra propia inteligencia (y no hablo de nuestra inteligencia racional). El uso de medicamentos para muchas personas se convierte en un hábito para ayudar con las consecuencias de este sistema.

Por otra parte, gracias a estos avances, también hay cada vez más estudios en la ciencia aplicada a la salud y el bienestar. Los científicos intentan comprender que ocurre cuando meditamos y cuando practicamos ciertas terapias alternativas. Por ejemplo, en revistas como “Complementary Therapies in Clinical Practice frecuentemente se publican investigaciones sobre yoga.

Los estudios más recientes se han enfocado sobre la base de que la practica de yoga ayuda en los síntomas de la hipertensión y la ansiedad durante el embarazo, sobre los efectos del yoga en la regulación del ritmo cardíaco, su conexión con los cambios que se producen en la química cerebral y la mejora sobre la estabilidad del cuerpo y el desarrollo del equilibrio.

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En un tiempo en el que la tecnología y los medicamentos dominan la manera en la que vivimos es refrescante observar como un nutrido grupo de científicos desean y tienen curiosidad por conocer cómo funciona en particular el yoga en nuestro cuerpo.

Gracias precisamente a este avance en el campo del estudio científico sobre el yoga y la meditación, es posible comprender mucho mejor que ocurre cuando practicamos, desde un punto de vista anatómico en el cuerpo, que sucede en el cerebro, en nuestras hormonas y sistema nervioso.

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También es importante reseñar que “no todo es ciencia”. Y me explico: en muchos casos no es posible demostrar determinadas cosas a través del método científico y por ello no significa que “no funcione” o sea “menos creíble” (aunque nos gustaría verdad, jeje). Personalmente, en este caso, creo que podemos hacer aportaciones “racionales” de lo que experimentamos pero no son explicaciones científicas (no por ello menos real, por lo menos para el que lo experimenta). Y es que partiendo de la idea de que casi todo es creencia, la mayor comprensión de lo que ocurre cuando practicas lo genera tu propia experiencia. Para mi, eso es lo importante: lo que a ti te sirve para conectar contigo y sentirte mejor.

Para los practicantes de yoga hay algo fundamental en nuestra practica, que se podría denominar  “nuestra propia capacidad de observación kinesológica”. Esto quiere decir, nuestra propia capacidad de recibir información real de nuestro cuerpo bajo nuestras propias condiciones y circunstancias. Aprender de su lectura y de su interpretación es importante para aprender a conocernos y escucharnos. Y esa lectura no es precisamente “racional” o “mental”: Practicar yoga es “la cesación de las fluctuaciones de la mente”. En esta Comprensión no interviene la mente racional.

…”la mayor comprensión de lo que ocurre cuando practicas lo genera tu propia experiencia. Para mi, eso es lo importante: lo que a ti te sirve para conectar contigo y sentirte mejor…”

LO QUE ESTUDIA LA CIENCIA

Los estudios que se están llevando a cabo estos últimos años nos muestran que el yoga aporta un abanico de beneficios para la salud de nuestro cerebro y de nuestro cuerpo.

Por ejemplo, el doctor Dr. Tiffany Field, director de Touch Research Institute at the University of Miami, aporta una visión interesante sobre cómo el yoga puede ayudar en casos de ansiedad y depresión, el dolor, en el sistema cardiovascular y en el sistema autoinmune. También aporta una visión sobre qué ocurre en la química corporal con la practica del yoga durante el embarazo.

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Un estudio sobre pacientes con artritis reumatoide se realizo con este equipo de investigacion para indagar en el efecto de la practica de yoga en estos pacientes (Evans, S., Moieni, M., Taub, R., Subramanian, S.K., Tsao, J.C., Sternlieb, B., & Zeltzer, L.K. (2010). Iyengar yoga for young adults with rheumatoid arthritis: results from a mixed-methods pilot study. Journal of Pain and Symptom Management, 39, 904-913)  en el que durante 6 semanas varias personas practicaron Yoga Iyengar. En este estudio se observaron mejoras significativas en el dolor, en el bienestar emocional y mental, y en los propios síntomas en general de la enfermedad.

Otro ejemplo muy interesante es el realizado también por este equipo de investigación sobre el asma (Nagarathna, R. and Nagendra, H. R. (1985). Yoga for bronchial asthma: A controlled study. British Medical Journal Clinical Research Ed, 291, 1077-1079.), en el que se observó que también mejoraron los síntomas, y más de la mitad de los pacientes ( sobre el 72% de los pacientes) redujeron la cantidad de cortisona que tomaban como medicación.

Investigadores como Dr. M. Javnbakht y su equipo del Psychiatry Department of Islamic Azad Universityen Irán,  participaron en un estudio de dos meses en los que observaron que el Yoga ayudaba en casos de ansiedad . Y de hecho, en su publicación en Complementary Therapies in Clinical Practice, los investigadores sugerían que el yoga podría ser consideraba una terapia complementaria y una alternativa como método terapéutico.

 El doctor Dr. Padmini Tekur y su equipo Division of Yoga & LifeSciences, en el Swami Vivekananda Yoga Research Foundation (SVYASA) en India, llevaron a cabo un estudio de 7 dias en un centro de Bangalore con 80 pacientes que presentaban un dolor crónico en la zona lumbar. Estos realizaron por un lado práctica de yoga y por otro lado terapia “fisica” (practica de gimnasia convencional o trabajos físicos normales). Finalmente se mostró como el yoga era más efectivo para reducir el dolor, la ansiedad, la depresión y la movilidad de la columna que la terapia fisica convencional.

También es interesante el estudio realizado por Dra. Svetlana Bershadsky  y su equipo del Departamento de Psicologia y comportamiento de la  University of California, Irvine en la que testaron el efecto del yoga en 51 mujeres embarazadas, estudiando sus niveles de cortisol (hormona del estrés) y su estado de animo antes y después de la practica de yoga. Los resultados mostraron una reducción considerable del cortisol, y también de los síntomas de la depresión postparto.

 

  YOGA Y FUTURO

El yoga nos facilita simplificar las cosas en la vida moderna. Hace que volvamos a la sencillez, mirando a nuestro alrededor, tomando conciencia de nosotros/as mismo/as y de los demás.  En nuestra sociedad cada vez está cobrando más importancia y presencia, en un sistema occidental que requiere herramientas para bajar los niveles de estrés y de ansiedad, que nos ayude a regular nuestras emociones y no nos haga dependientes del sistema farmacéutico.  El yoga permite aceptar, conocer y sanar.

Y el yoga aporta mucho más. Está en la mano de cada uno/a , dependiendo de nuestra forma de ser y de percibir, la profundidad y la entrega a esta practica y lo que descubres con ella.

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